Con unas previsiones que hablan de que el 10% de la población española tendrá algún tipo de discapacidad o dependencia entre 2020 y 2022, muchos somos los que empezamos a preguntarnos cómo funciona el tema de la asistencia domiciliaria y cuándo es necesario contratar este tipo de servicios. 

Lo primero de todo es diferenciar los tipos de asistencia a domicilio que existe y el motivo por el que se requiere de este tipo de ayuda: Discapacidad, ayuda para hacer de comer, aseo personal, hacer la compra, compañía, asistencia de una enfermera, etc. 

Y es que, el envejecimiento de la población confunde a veces las estadísticas y mezclamos la asistencia específica para algunos tipos de discapacidad con la ayuda que necesita una persona con problemas en los huesos para realizar las tareas del día a día. 

Otro de los factores fundamentales a la hora de elegir la asistencia domiciliaria es el estado del núcleo familiar: ¿Vive esa persona sola? ¿Sus hijos trabajan? ¿Hay riesgos para la salud? 

Cada vez son más las familias que prefieren tener asistencia a domicilio y evitar el uso de residencias de ancianos o centros especiales de día, ya que, a pesar de que cada vez están mejor equipadas y los cuidados mejoran, sacar de su hogar a alguien con necesidades especiales suele ser un golpe muy duro para su estado anímico. 

Debemos contratar asistencia domiciliaria cuando haya alguna persona en casa que no pueda realizar, por sí sola, tareas sencillas como la higiene personal, hacer de comer, limpieza o tomar medicamentos de forma específica.

Por último, tenemos que trabajar entre todos para cambiar el concepto de que recibir ayuda de fuera es un paso atrás en la autonomía personal del individuo. Vamos encaminados hacia un futuro donde la esperanza de vida aumenta cada vez más y el sector de la asistencia será uno de los que tengan mayor demanda de empleo a nivel social de las últimas décadas.