Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay actualmente más de 3,84 millones de personas con algún tipo de discapacidad o dependencia. Un colectivo de personas en riesgo de exclusión por su situación personal, ya que muchos de ellos requieren una asistencia especializada a la que no tienen acceso. 

El problema de la dependencia y la discapacidad es que no sólo está derivada de la aparición de enfermedades a lo largo de la vida de las personas, sino que la sociedad en general está envejeciendo de forma sensible y el aumento de la esperanza de vida hace que cada vez haya más personas que necesitan ayuda para realizar tareas vitales en su día a día. 

Los problemas más comunes causantes de la discapacidad son los huesos y articulaciones (39,3%), problemas de audición (23,8%), seguidos de los problemas visuales (21%) y las enfermedades mentales (19%). De acuerdo a los datos recogidos por el estudio del INE, más de la mitad de las personas con discapacidad necesitan ayuda de algún tipo para poder llevar una vida lo más normal posible. 

El problema viene cuando no se cumplen las directrices que marca la Ley y nos encontramos con centros escolares que no tienen medios para asistir a niños con discapacidad que necesitan asistencia especializada y cuyos padres tienen que recurrir a la formación privada. O cuando los autobuses escolares o de transporte público no están adaptados… ¿Sabías que en una ciudad grande como Madrid todavía existen un gran número de paradas de metro que no están adaptadas para personas con discapacidad? 

Analizando estas cifras queda claro que no podemos hablar de inclusión social y de igualdad cuando una gran parte de la población de nuestro país tiene dificultades para realizar sus tareas más importantes e íntimas. Y es que, tiene que ser muy duro no poder coger el metro en la estación más cercana a casa y tener que dar un rodeo, o tener que cambiar a tu hijo de colegio porque no hay asistencia especializada.