Cuando se declara un incendio el humo suele ser una de las principales preocupaciones junto con el poder destructor de las llamas. Y es que, el humo tiene la capacidad de infiltrarse en todas las estancias y de llegar a muchos kilómetros a la redonda, creando un problema de salud pública a niveles importantes.

El humo produce problemas respiratorios, irritación de los ojos y también puede empeorar enfermedades cardíacas u otro tipo de patologías crónicas. Por este motivo se recomienda que cuando haya incendio se tomen las siguientes medidas:

  • Consulta la calidad del aire de tu zona si hay un incendio cerca
  • Si existen patologías clínicas diagnosticadas donde existe riesgo si se inhala un poco de humo es mejor alejarse de la zona hasta que los bomberos solucionen el problema
  • Hay que taparse la boca y la nariz con toallas mojadas
  • Si estás atrapado tapa las juntas de las puertas con prendas de ropa o toalla (a poder ser mojadas)
  • Evacúa el edifico arrastrándote, ya que en el suelo la concentración de humo es menor

¿Qué personas corren mayor riesgo al inhalar humo en un incendio?

El humo es tóxico y muy peligroso para todo el mundo, sin excepción, pero es cierto que hay varios grupos de riesgo que corren mayor peligro al inhalar este humo y su resistencia es mucho menor.

  • Personas con patologías del corazón o los pulmones: Ya sean niños o adultos, si alguien tiene afecciones del corazón o enfermedades como bronquitis, fibrosis quística o asma, el riesgo al inhalar humo es mucho peor.
  • Los niños: Los niños son un grupo de riesgo doble ya que no tienen desarrollado el sistema respiratorio y son muy sensibles a las agresiones externas y, por otro lado, su peso corporal hace que sean menos resistentes a las toxinas.
  • Personas de edad avanzada: Los adultos en edad avanzada son otro factor de riesgo por sus problemas de movilidad, que los hace propensos a inhalar humo durante más tiempo, y también al riesgo de que padezcan algún tipo de enfermedad que se agrave con facilidad.