La lucha contra el bullying está más presente que nunca en los medios de comunicación y en la sociedad. Cada vez son más visibles los casos de niños que se suicidan por culpa del abuso escolar y de la situación límite que viven. 

Que el bullying es intolerable es un hecho socialmente aceptado, sin embargo, todavía existen muchos centros escolares que no saben bien como gestionar este tipo de situaciones. Por este motivo, hoy vamos a hablar del papel que juega la seguridad en los centros escolares y en la vida de estos menores. 

Los padres con hijos que sufren acoso escolar se sienten desprotegidos por la ausencia de recursos para denunciar su situación. Al tratarse de menores de edad, muchas personas no quieren tocar el tema y prefieren pasar página, restando importancia a los hechos y sólo reaccionando cuando sucede un incidente importante. 

Para garantizar la seguridad de los menores y evitar cualquier tipo de abuso escolar, existe una serie de herramientas de seguridad que pueden ayudar a los profesores y a los padres a gestionar la situación de forma adecuada y sin incurrir en suposiciones. 

Del mismo modo que en las guarderías se instalan cámaras de seguridad, si en un centro escolar hay un alto índice de abusos, es una buena solución para estudiar el comportamiento de los más pequeños. También son importantes los filtros informáticos si en ese colegio se trabaja con ordenadores o tablets, ya que el acoso en la red es aún mayor que los abusos físicos. 

Otras medidas de seguridad para terminar con el bullying son el establecimiento de controles de acceso para ver la asistencia de los alumnos en cada clase, implicar a los padres en los eventos del colegio (enseñándoles nociones básicas de seguridad), o incluso utilizar el apoyo de guardias de seguridad si existe un conflicto importante. Algo especialmente útil en las entradas y salidas de los centros escolares, donde se suelen producir la mayoría de las peleas entre jóvenes.