Una de las ventajas de los sistemas de seguridad actuales es que la tecnología nos ha permitido democratizar el uso de una serie de avances que antes estaban reservados a las multinacionales o a las fortunas más elitistas del planeta. Ahora cualquier persona tiene en la palma de su mano la posibilidad de recibir imágenes en tiempo real de una vivienda, alertas por parte de su empresa de seguridad y todo tipo de información sobre incidentes y robos.

Un buen sistema de seguridad es aquel que combina varios elementos diferentes para conseguir un proyecto fuerte e imposible de penetrar. Este es el motivo por el que se suelen utilizar alarmas conectadas a la central con cámaras de grabación en 4k, se actualizan los equipos informáticos, se ponen controles de acceso, inhibidores de frecuencia, protección frente a sabotajes y a cortes eléctricos, puertas blindadas, cerraduras anti bumping, habitaciones del pánico o los videoporteros.

La clave está en que todos estos elementos controlados desde una central de alarmas permiten al equipo de seguridad estar al corriente de todo lo que pasa en una vivienda y en su entorno sin que el dueño tenga que preocuparse de nada. De hecho, también existen servicios de seguridad como el de “Acuda y custodia”, que permite a los agentes de seguridad entrar en la vivienda para hacer un reconocimiento de la zona cuando salta una alarma sin que el dueño tenga que desplazarse al lugar de los hechos.

Otro de los factores clave a la hora de diseñar un sistema de seguridad es integrar elementos que puedan seguir funcionando, aunque se corte el suministro eléctrico en un intento de inutilizar cámaras, la alarma y los sistemas de acceso informáticos.

Integrando todos los elementos de seguridad dentro de un mismo sistema nos aseguramos de que nuestra vivienda está asegurada en todos los frentes posibles y que se lo ponemos aún más difícil a los ladrones.