Cuando un perito viene a hacer una tasación de una vivienda, una de las primeras cosas en las que se fija es en la limpieza del edificio y en los desperfectos superficiales. No es lo mismo comprar una casa en perfecto estado que una en la que hay que arreglar el suelo de madera, pintar las paredes, limpiar el jardín o eliminar grafitis de la fachada. 

El problema con el mantenimiento de las casas es que, cuanto más tiempo pasa sin que la tengamos acondicionada, más dinero tendremos que gastar posteriormente. Si año a año arreglamos los desperfectos, el coste será mucho menor a largo plazo que si sólo la acondicionamos cada 10 años.

 Los desperfectos se multiplican, la suciedad se acumula y se hace más difícil de eliminar, la madera se estropea… ¿Qué es más barato? ¿Aplicar una capa protectora en un suelo de parqué cada 2-3 años o tener que cambiarlo a los 6-7 años porque lo tenemos completamente rayado y es irreparable? 

Tenemos que tener en cuenta que lo que más llama la atención de una casa es su aspecto, por encima incluso de la calidad de los elementos de construcción. Una casa puede tener unos cimientos firmes, puertas de la mejor calidad y muchos metros cuadrados de jardín, pero si está en malas condiciones nuestra percepción será negativa.

En el lado contrario tenemos a los propietarios que saben sacar partido a sus viviendas y, aunque sea un piso pequeño, lo tienen tan limpio y decorado con tanto gusto que entra por los ojos y se vende muy rápido. 

No dejes de lado el mantenimiento de tu vivienda y arregla los desperfectos a tiempo. No sólo mejoraras su aspecto sino que conseguirás aumentar el valor de tu casa.