En el último año hemos asistido a una cantidad indecente de catástrofes naturales (y no tanto) que están cambiando de raíz la forma de actuar de las personas y del Gobierno. El aumento del número de incendios, las tormentas, inundaciones, nevadas o carreteras cortadas por el temporal son sólo algunas de las consecuencias de un cambio climático que parece imparable. 

Cuando surge una catástrofe o un temporal violento, lo más importante es conseguir que los ciudadanos estén a salvo y tengan los recursos necesarios para sobrevivir durante la crisis. Pero ¿quién se ocupa del mantenimiento urbano? 

Uno de los grandes problemas asociados de los temporales es que un mantenimiento deficiente del mobiliario urbano está abocado a causar todavía más accidentes. Carreteras en mal estado, farolas antiguas, parques y jardines sin acondicionar cuyos árboles destrozan coches… 

Es cierto que una de las principales causas de los incendios es el componente humano, pero si los montes y los bosques estuviesen acondicionados, se podría evitar la propagación del fuego. Por el contrario, si dejamos el monte lleno de basura, matojos y árboles caídos, cualquier incendio se extenderá de forma rápida hasta llegar incluso a áreas urbanas. 

Contratar una empresa de mantenimiento que mejore la seguridad y el estado del mobiliario urbano, de los parques y jardines, es una obligación si queremos que las calles sean lo más seguras posibles cada vez que haya un temporal o un incendio.

Al final del día, los datos científicos nos dicen que el cambio climático va a seguir avanzando en nuestra contra, por lo que tenemos que doblar los esfuerzos en conseguir la mejor eficiencia posible de los servicios de limpieza, mantenimiento y seguridad para estar preparados ante cualquier tipo de incidente.

Después de todo, ¿a quién le gusta que un árbol en mal estado destroce su coche o que el bosque alrededor de su pueblo se queme por esta sucia la zona?