A pesar de que la legislación española exige que todos los edificios públicos (hospitales, colegios, administración), comercios, hoteles, o incluso las viviendas particulares tengan sistemas anti incendios, todavía no muchos los que no lo cumplen, especialmente en los bloques de pisos.

Y es que, no se trata sólo de realizar una instalación de extintores, sino que el retimbrado de extintores es obligatorio cada máximo de 5 años. Entre otras cosas, esto sirve para hacer pruebas hidráulicas y comprobar que la presión interna del extintor es la correcta, así como que el contenido en polvo o dióxido de carbono esté en buen estado y almacenado de forma segura.

Durante el mantenimiento de un extintor se despresuriza el mismo y se procede a desmontarlo pieza a pieza, se vacía el polvo del interior (se sustituye por agua), posteriormente se ajusta la presurización de forma correcta a 25kg/m2, se limpia y se vuelve a cargar.

¿Qué ocurre si se produce un incendio y los extintores que tenemos a mano no funcionan de forma correcta? Si la presión es baja, el polvo o el dióxido de carbono no llegarán al sitio necesario para apagar las llamas, lo que se puede traducir en una tragedia que es evitable de forma sencilla.

A día de hoy las nuevas construcciones se hacen cumpliendo todos los requisitos que marcan los expertos de seguridad anti incendios, aunque esta metodología de trabajo no sirve si después los propietarios no continúan con la labor de prevención y mantenimiento del edificio.

Por último, hay que recordar que el número de extintores a instalar depende de los metros cuadrados de la vivienda, los accesos, las zonas restringidas, las plantas que hay en el edificio y otro tipo de indicadores. Como base mínima, debe haber un extintor por planta en zonas de alta visibilidad y fácil acceso como el pasillo de las escaleras y el ascensor.