Entornos hostiles y la importancia de los controles de acceso
26 de febrero de 2018

Entornos hostiles y la importancia de los controles de acceso

La apuesta por la innovación tecnológica se ha convertido en una carrera en la que las empresas de seguridad se juegan la reputación de sus servicios y los clientes toda su información personal, bancaria, laboral y social. 

El problema de la seguridad informática es que la gran mayoría de la población no tiene conocimientos técnicos sobre aspectos básicos, lo que obliga a las empresas de seguridad a duplicar sus esfuerzos por mantener todos los equipos informáticos a salvo y a los clientes lejos de entornos hostiles. 

Partimos de la base de que un cliente que tiene equipos informáticos antiguos y desactualizados ya está operando en un entorno considerado hostil, donde la gestión diaria de tareas se realiza sin tener en cuenta factores como la encriptación, la seguridad de la red, sitios web poco seguros o plataformas de internet sin certificado de seguridad. 

Para solucionar todos estos problemas es muy importante establecer controles de acceso, una suerte de barrera física y digital que nos ayude a establecer límites y a actualizar nuestros equipos informáticos a las necesidades diarias de hoy en términos de seguridad. 

La actualización paulatina de los sistemas, el asesoramiento personalizado para explicar conceptos básicos de seguridad y rutinas útiles, la encriptación de las comunicaciones internas entre los empleados de la empresa, aprender a usar la red de forma segura son sólo algunas de las tareas que debe realizar cualquier empresa de seguridad que quiere salir de un entorno hostil y trasladar a su cliente a una zona segura de trabajo. 

Una vez que se ha completado la puesta a punto de los sistemas informáticos de la empresa y se ha educado en materia de seguridad al cliente, se combinan estas medidas de seguridad con una alarma física y con controles de acceso físico y sistemas interconectados que formen un perfil de seguridad alto. 

A fin de cuentas, hemos llegado a un punto en el que los delincuentes están tan bien organizados que, si no empujamos los límites de la seguridad, cada poco tiempo crearán herramientas para seguir cometiendo delitos.