La velocidad a la que vivimos en nuestro día a día nos impide darnos cuenta de lo mucho que están cambiando las cosas a nivel social y familiar. Cada vez vivimos más años y, aunque a priori parezca una declaración polémica, la esperanza de vida se está convirtiendo en una amenaza para nuestro estado del bienestar.

La estructura administrativa, sanitaria y fiscal del Estado actual no tiene la capacidad de soportar un sistema en el que más del 50% de la población es pensionista y genera un gasto sanitario y social cada vez mayor. Para colmo, la población activa no para de descender en proporción y la congelación de los sueldos influye negativamente en la cantidad de dinero que recauda la Seguridad Social.

El número de personas que necesitan asistencia en su domicilio para poder cubrir sus necesidades básicas: aseo, movilidad, hacer de comer, comprar, limpiar o apoyo emocional desbordan la capacidad de nuestro sistema sanitario que no es capaz de dar la cobertura necesaria a todas estas personas. De hecho, en algunas regiones de España hay más de 1 año de espera para que les concedan a las personas mayores la ayuda de asistencia a domicilio.

Los auxiliares de enfermería, enfermeros y todo el personal relacionado con el cuidado a mayores, personas con discapacidad o enfermos crónicos tienen un puesto de trabajo asegurado y verán como sus condiciones laborales no dejan de mejorar por la competencia y el aumento de la demanda de sus servicios. Los datos estadísticos no dejan margen de error y sitúan a España como uno de los países con más población que supera los 60 años del mundo.

¿Conoces a alguien que necesita ayuda en su casa? ¿Personalmente prefieres una residencia de ancianos o que tus familiares estén en casa con ayuda a domicilio?