Las empresas de seguridad tenemos que tener una capacidad de adaptación bastante grande. No sólo es necesario diseñar un dispositivo de seguridad específico para cada tipo de cliente, sino que muchos de ellos requieren condiciones especiales. Pero si hay una parte del protocolo que se repite en todos los casos, esa es la prevención.

¿Te has fijado en que cuando se instala una alarma se pone un aviso en una parte visible de la casa?

Más que una herramienta de branding para hacer publicidad de una compañía, este es el primer paso para la prevención de un asalto a una vivienda. Si en una calle con 10 casas iguales hay 3 con alarma y 7 sin ninguna señal, hay muchas posibilidades de que los ladrones entren directamente en las que no tienen alarma.

Otro tipo de medidas de prevención directa más importantes son los controles de acceso: barreras, vigilantes de seguridad, porteros, recepcionistas, o accesos controlados por tecnología NFC o sensores biométricos.

Este tipo de sistemas sirven para evitar que una persona non-grata pueda acceder al interior de un recinto y causar un daño mayor.

Los guardias de seguridad están entrenados para reaccionar ante cualquier tipo de situación de riesgo

Todos hemos visto a vigilantes de seguridad en centros comerciales, hospitales o urbanizaciones. Y mucha gente no sabe que la prevención forma parte fundamental de su trabajo diario.

Cuando un grupo de vigilantes patrulla con el coche por una zona cumple una doble función: Por un lado, acudir a una zona para controlar un posible incidente y, por otra parte, hacer acto de presencia y que todo el mundo vea que existe vigilancia.

Antiguamente se pedía a los vecinos que recogieran el correo o que encendieran las luces un rato todas las noches. Hoy se pide prudencia en las redes sociales e instalar alarmas de seguridad con servicios como el de acuda y custodia.