A lo largo de los años, en Blinda Beep hemos adquirido el compromiso de derribar ciertos mitos que hay alrededor de la seguridad y que han sido alimentados por la visión sesgada que tenemos del entorno. En concreto, hoy vamos a hablar de la seguridad en las urbanizaciones, un problema que afecta a todas y no sólo a las de lujo.

Mientras que una gran mayoría de los ciudadanos piensa que los dispositivos de seguridad sólo son necesarios en las urbanizaciones de lujo, los números oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) nos traen de vuelta a la cruda realidad. Y es que, sólo el año pasado hubo más de 150.000 asaltos a viviendas en España, la mayoría de ellas a gente de clase media, no a mansiones.

Proteger una urbanización no tiene un coste prohibitivo porque se sufraga entre todos los vecinos y se puede integrar dentro de los costes de la Comunidad. De hecho, al dividir el coste entre tantas personas, se puede acceder a un dispositivo mucho más complejo y avanzado del que una persona particular podría asumir.

Algunas de las medidas más comunes son el control de acceso con una barrera de seguridad y un punto de control donde cada coche tenga que identificarse. Se establece un perímetro de control y se instalan sensores que detecten a los intrusos, también pueden añadirse coches patrulla con vigilantes que periódicamente recorran la urbanización o cámaras de vigilancia en puntos estratégicos de cada calle.

A nivel particular se recomienda cambiar las puertas, reforzar ventanas, instalar una alarma de seguridad, modernizar el sistema anti-incendios, instalar cámaras de seguridad y, si la situación lo requiere, diseñar una habitación del pánico para refugiarse en situaciones donde la integridad de las personas de la casa se vea comprometida.

Otro de los elementos para mejorar la seguridad vecinal está en la colaboración entre particulares. Se puede compartir un registro común de vehículos autorizados, acreditaciones como miembros de la comunidad y también se puede formar a cada vecino para que aprendan a reaccionar frente a una situación de emergencia.